La arcilla posee virtudes terapéuticas excepcionales: filtra y absorbe todo tipo de sustancias tóxicas, es una excelente regeneradora y cicatrizante celular, pero además de curar eficazmente múltiples afecciones, también está indicada para los males M espíritu. No existe otro catalizador natural capaz de aliviar tantas dolencias físicas y anímicas.
Desde la infancia oí decir y he visto que los campesinos, en caso de enfermedad de sus animales, aplicaban arcilla bien trabajada en cataplasmas. Lo que da resultado con las bestias, ¿no podría también ser eficaz con el organismo humano?.
Quien hacía esta reflexión no era otro que el abate Sebastián Kneipp, nacido en Baviera (Alernania) en 1821, gran divulgador de la hidroterapia y el verdadero fundador de la arcilloterapia. No fue el único naturista de su época interesado en aplicar y difundir las propiedades terapéuticas de la arcilla, ya que otros muchos siguieron su ejemplo, desde Louis Khun (1835) hasta el padre Tadeo de Visent (1858), pasando por Adolfo Just (1859) o Julius Stumpi, que la utilizó con éxito contra el cólera.
No obstante, ellos no habían sido los primeros en apreciar y aplicar esta sustancia natural casi milagrosa: los egipcios ya la utilizaban para momificar cadáveres y muchos médicos de la antigüedad, como Dioscórides, Avicena y Galeno, elogiaban sus poderes y la aplicaban cuando era preciso. También se conocen pueblos comedores de arcilla (geófagos) en india, Sudán y Sudamérica. Sin embargo, a pesar de tan valiosos antecedentes el empleo de esta sustancia por parte de los profesionales médicos no está muy extendido, excepto en curas balnearias. No ocurre así en la cosmética es una gran aliada de la belleza.
La arcilla absorbe todo tipo de sustancia tóxica en los tejidos del organismo.
Es gran cicatrizante.
Drena y elimina impurezas.
Neutraliza desechos nitrogenados y elimina ácidos.
Vuelve potable el agua contaminada.
Sirve como desodorante.
Actúa como detergente eliminando sustancias nocivas.
Depura la sangre de todos los órganos estimulados.
Permite absorción y fijación.
Cura o desinfecta afecciones de la piel...etc...
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