Muchas veces me he preguntado, si el fenómeno del cacerolazo, es un fenómeno de acción o de reacción.
¿Y cual es la diferencia de esto?
Tiene que ver con la manera en que concebimos todas las cosas, si es como producto de una planificación o de una total improvisación.
Es verdad que toda reacción es fundamentalmente visceral, pero eso debe ser al principio y no siempre; y es justamente lo que nos diferencia como seres humanos de otras especies. El razonamiento.
En los últimos días y como todo argentino, debí hacer gestiones por deudas contraías, y hurgar en la legislación vigente hasta el extremo de casi recibirme de idóneo en Derecho.
A raíz de esta circunstancia, y por otras fortuitas visité y pedí orientación a una de las tantas Institución sin Fines de Lucro dedicadas a la Defensa de Consumidores y Usuarios.
En un lugar pequeño pero muy cálido, 2 asistentes y 1 joven profesional, buscaban responder y sugerir soluciones a más de 100 personas; y lo más importante es que, a mi criterio, y durante el tiempo en que yo estuve, lo estaban logrando exitosamente. pero con un esfuerzo ciclópeo como ocurre en estos casos.
Durante mi espera, fui testigo de diferentes roles que en su bronca, cada una de las personas allí presentes asumía, desde aquella que con voz cantante invitaba a todos a ir a las plazas, hacer cacerolazos, patear escritorios, y que, como es habitual al no contar con todo el eco que buscaba, termina desvaneciéndose como la espuma; hasta los otros que a mi criterio son los más, que empujados por la duda, la necesidad y a veces la desesperación, comenzamos a descubrir nuestros derechos como consumidor o usuario/a.-
De todo lo que escuché rescato algo que comentaban unas señoras, lamentándose de no haber hecho esto de defender sus derechos de consumidor/a desde muchos años antes, y seguramente , y a juzgar por las personas allí damnificadas, estaban entremezclados tanto los consumidores arrepentidos de aguantar permanente destrato, como pequeños propietarios de comercios o negocios, que en época de "vacas gordas", ejecutaron parte de ese tipo de destrato a sus , hoy, colegas en la desgracia.
En ese momento me acordaba de la figura del Titanic, en el que el "villano" se entremezclaba con la gente disfrazado de mujer, para poder ir a los botes; y mientras esto me ocurría, otra de las asistentes trataba de contestarle telefónicamente y de buena manera a una "acreedora" que aparentemente solo estaba preocupada por sus intereses.
También observé que ciertas personas esperaban que su rol, su responsabilidad, su capacidad de decidir, la pudieran "depositar" en esta Institución , de modo de desligarse del compromiso de negociar.
La única palabra que escuché hasta el hartazgo, fue tenemos que "pelear", y como no existen palabras "inocentes", me pregunto, ¿No aprendimos a hacer otra cosa que pelear?....como por ejemplo discutir, negociar, conversar, etc.
Sin duda este fenómeno además de tener aristas fuertemente económicas, parece ser que aún no hemos tomado conciencia de que existen otras mas profundas y complejas como:
· La responsabilidad que tengo como consumidor o usuario para hacer valer mis derechos
· La solidaridad genuina que manifiesto frente a mis derechos y al de los otros
· La capacidad de generar vías o posibilidades de buscar soluciones negociables
Por momentos, tengo la sensación que más que un problema económico .financiero, parece ser un castigo bíblico para ponernos a prueba en esta nueva etapa.
Por último dicen los especialistas en Marketing , palabras mas , palabras menos , cosas como estas:
· Que cuando un Cliente está satisfecho con un servicio prestado, busca contárselo a 7 futuros clientes; y por el contrario, si está disconforme, busca decírselo a 21.-
· Que no existe ninguna acción exitosa que no se reitere y se sustente en el tiempo.-
Por lo tanto:
1. De nada sirve desarrollar acciones aisladas y esporádicas
2. De nada sirve protestar sin proponer
Lo que si sirve es:
Redescubrir lo valioso que podemos ser como clientes cuando dentro de nuestras posibilidades, podemos:
· Decir que no
· Cambiar de proveeedor
· Defender nuestro derecho a un mejor servicio
· Buscar alianzas comprando al por mayor
· Aprender a negociar recordando que mis intereses llegan adonde comienzan los del otro
En fin, existe una infinidad de cosas que podemos hacer , a la vez que protestar, y que se resumen básicamente en dos:
1. Tener conciencia de consumo (la otra cara del marketing)
2. Sentirnos clientes y actuar como tales
Algunas formas prácticas de ejercitar la Conciencia del Consumo:
· Comprando cada vez mejor
· Denunciando a los malos proveedores de servicios
· Recomendando a los buenos proveedores de servicios
· Manteniendo estas 3 acciones anteriores durante todo el tiempo
Durante todos estos años, no solo nos "dormimos" como ciudadanos, sino también como consumidores; pues entonces empecemos por tener Conciencia de Consumo, que es una manera de adquirir la Conciencia de Ciudadano.
Lic. Jorge Silva
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