La mayoría de los padres pone sus mejores intenciones en la crianza y educación de sus hijos. Amor, alimentación adecuada, buenos colegios, incluso llegan a renunciar a algunas necesidades básicas personales en beneficio de los hijos.
No obstante, la realidad muestra que abundan los jóvenes con atrasos escolares y problemas emocionales, que se rebelan o se retraen sin poder conectar con ellos. Y aquí llega la pregunta, que pudo pasar, como puede mi hijo tener problemas con todo lo que hice por él, con todo lo que me esforcé.
Nuestra ansiedad crece cuando vemos el creciente índice de adicción a las drogas, alcohol, embarazos en adolescentes. Todas estas preguntas y dudas nos hacen ir perdiendo la confianza en nosotros. Como lograr, entonces, que nuestros hijos sean personas con confianza interna, sentido de objetivo en la vida y compromiso, que pueda tener relaciones significativas y constructivas con los demás, éxito en los estudios y en el trabajo y por encima de todo, que sean felices.
Las investigaciones actuales demuestran que la diferencia entre el niño (o el adulto) que funciona plenamente y la persona que marcha por la vida entre tropiezos reside en:
LA ACTITUD DE UNO Y OTRO HACIA SI MISMO - EN SU GRADO DE AUTOESTIMA
La autoestima es lo que cada persona siente por sí misma, la medida en que le agrada su propia persona.
La autoestima elevada no es engreimiento, sino respeto por uno mismo, la sensación del propio valor. Cuando uno en el fondo de su ser se alegra de ser quien es. El engreimiento, es sólo una fina capa que cubre, en realidad la baja autoestima. Aquel cuya autoestima es elevada no pierde el tiempo en impresionar a los demás, sabe que tiene valor.
El concepto que el niño tiene de sí mismo como persona influye en la elección de sus amigos, en la forma en que se lleva con los demás, en la clase de persona con la que se ha de casar, afecta su creatividad, su integridad y su estabilidad y decide si ha de ser conductor o seguidor. La autoestima es el núcleo de la personalidad, es el factor que determina el éxito o el fracaso de cada niño como ser humano.
Podemos ver entonces, y sin exageraciones la importancia de la autoestima para nuestros hijos. Nuestra tarea como padres es ayudarles a creer firme y sinceramente en sí mismos.
La base del respeto por uno mismo se base en dos convicciones principales:
- SOY DIGNO DE QUE ME AMEN
(Importo y tengo valor porque existo)
- SOY VALIOSO
( Puedo manejarme por mí mismo y manejar lo que me rodea, con eficiencia.
Se que tengo algo que ofrecer a los demás)
Por supuesto que estas necesidades no son sólo de los niños, sino de todos las personas y nos acompañan hasta la muerte.
Lo que afecta el desarrollo del niño es su sentimiento de ser amado o no. Esto marca una diferencia entre que nosotros creamos que amamos a nuestros hijos y que en la realidad ellos se sientan amados. Esto mismo se aplica al hecho de que el niño se sienta valioso.
Ahora nos preguntamos: de donde proviene esa autoestima elevada que es tan decisiva en la salud mental?. Bueno, no se relaciona ni con la fortuna personal, ni con la educación, ni con las clases sociales, ni el lugar geográfico de residencia, ni con el trabajo del padre o el hecho de que la madre esté siempre en la casa, depende de la calidad de las relaciones que existan entre el niño y aquellas personas que desempeñan papeles importantes en su vida.
Todo niño normal nace con el potencial necesario para alcanzar la salud mental. Pero el hecho de que ese potencial florezca o no depende del clima psicológico en que le toque vivir y de que se desarrollen los factores que permitan al niño llegar a la conclusión de que es digno de que lo amen.
NOTA: Este libro se divide en dos partes: 1) El fenómeno de los espejos; 2) El clima del amor. En este trabajo se contempla la primer parte del libro.
EL FENOMENO DE LOS ESPEJOS
Los niños nacen sin sentido del yo. Cada uno de nosotros debe aprender a ser humano. La personalidad consciente no es instintiva, se trata de una realización social, que aprendemos de la vida en contacto con los demás. Esto nos lleva a pensar que, queramos o no, los padres constituyen un espejo psicológico que sus hijos emplean para construir su propia identidad.
Todo niño construye su propia imagen de si mismo, primero mediante los sentidos y luego mediante el lenguaje
Mensaje sin palabras
Antes de entender el significado de las palabras el niño ha reunido impresiones generales acerca de si mismo, y del mundo, a través de la forma en que los demás lo traten. Los niños se mantienen particularmente atentos a los estados emocionales de la madre, el niño percibe el mensaje corporal de su madre, cuando ella esta apurada o tensa a la hora de comer o el cambio de los pañales el se muestra exigente y poco cooperativo
En cambio si ella esta tranquila y dispone de tiempo para compartir con el, el niño se muestra pacífico y apacible. De igual manera que puede percibir cuando su madre está haciendo otra cosa mientras le da la mamadera, como por ejemplo leer, hablar por teléfono, o cuando ella está presente y disfrutando de esta experiencia con su bebe.
Así podrían mencionarse gran cantidad de ejemplos, por lo que se desprende que antes de aprender el significado de las palabras todo niño reúne activamente miles y miles de impresiones acerca de si mismo, que le llega del mensaje corporal de quienes lo rodean
Los mensajes hablados
Para el niño pequeño los demás, en especial los padres son espejos infalibles. Cuando su madre lo describe como malo, como reacción frente a cualquier conducta inadecuada a su juicio, el niño concluye que esa debe ser una de las cualidades que el posee. Las palabras y las actitudes de ella tienen un peso tremendo. De una cosa no cabe duda: las palabras tienen poder. Tanto pueden servir para levantar como para derrumbar el propio respeto. La alta autoestima no proviene de la adulación, nada puede ser peor que esta última. A menos que las palabras coincidan con las actitudes, los niños perciben las diferencias entre unas y otras. Y de este modo comienzan a desconfiar de lo que decimos.
Como ocurre con los mensajes sin palabras, las explosiones verbales negativas que ocurren de vez en cuando no tienen efectos permanentes. Todos los padres pierden la paciencia en ocasiones. Pero el niño que vive sumergido en la difamación verbal llega por último a la siguiente conclusión: Debo ser un persona insignificante. Cuando uno no le gusta ni a los propios padres, a quien mas habría de gustarle?
Quien soy
La visión que de si mismo tiene cada niño es el producto de imágenes reflejadas que le llega de muchas fuentes: el trato que recibe de los demás, el dominio físico que pueda ejercer sobre si mismo y sobre su entorno y el grado de realización y reconocimiento que logre en terrenos importantes para el. Estas imágenes reflejadas son como fotografías de si mismo que el pegase en un álbum imaginario. Constituyen la base de su identidad, y se transforman en su auto imagen o auto concepto, o sea sus respuestas personales a la pregunta Quien soy. Cabe destacar que la presente imagen que uno tiene de si mismo puede ser acertada o no. Todo ser humano posee ser y auto imagen.
Surgimiento de la autoestima
LAS PALABRAS SON MENOS IMPORTANTES QUE LOS JUICIOS QUE LAS ACOMPAÑAN.
Para comprender plenamente este concepto vamos a dar un par de ejemplos. Un padre dice de su hija: Que bochinchera eres, un segundo mensaje, que es un juicio de valor, acompañan sus palabras. Su tono y su expresión agregan: Y eso es malo. De esta manera la niña aprende a considerarse bochinchera, y a pensar que eso es negativo. Esto puede llevarla a renunciar a una parte natural de su ser, para obtener aprobación y ganar auto respeto, o bien adoptar el juicio de su padre y sentirse un poco menos aceptable.
Otro ejemplo es cuando un padre llama a su hijo "monstruo", pero lo hace en un tono cariñoso y de orgullo. Es como si le dijera "eres un gran tipo". El niño se define a si mismo como monstruo, pero lleva el rotulo con orgullo. Es importante tener en cuenta que el lenguaje corporal habla siempre en tono mas alto que la palabras.
Hasta los cinco años todo niño ha recogido imágenes reflejadas de si mismo en cantidad suficiente para tener una primera estimación general de su propio valor. Tal vez no se sienta conforme consigo mismo en todo momento, pero si en términos generales, se siente básicamente digno de que lo quieran y valioso estará contento de ser quien es.
Cuando una persona dice ser inepta, no habla en realidad acerca de su persona. Piensa que habla de su valor personal (su yo). Lo que hace , en cambio, es referirse a la calidad de las relaciones con otras personas, de las cuales recibió los elementos con los cuales formó su auto imagen.
En los términos de la forma que cada persona vive su vida, es valida la afirmación de que "No importa quien es uno, sino quien cree uno que es".
3 Los espejos influyen la conducta
Todo niño busca para si una imagen de capacidad y fuerza. Y ajusta su conducta a su auto imagen.
A veces un niño agresivo en sus juegos frente a otro, sólo necesita demostrar que es más fuerte, para sentirse poderoso y mejorar su auto imagen. Pensemos en nosotros mismos como adultos, nuestro comportamiento no es el mismo cuando confiamos en nuestros medios que cuando nos sentimos inseguros. La misma expresión "confianza en uno mismo" significa seguridad interior. Implica que, en el fondo, uno confía en su capacidad, y actúa de acuerdo a ella.
El niño puede tener confianza en si mismo en un terreno y en otros no, su forma de actuar nos da claves acerca de si se siente en una posición fuerte (enunciados positivos acerca de si mismo) o débil (enunciados negativos acerca de si mismo).
Cuanto mas amplia la autoestima del niño, tanto mas plena y confiada será su actuación en todos los campos de su vida.
Autoestima baja y autoestima alta
Cuando el niño se considera inepto, espera fracasar y actúa en consecuencia. La seguridad personal, en cambio, le da valor y la energía necesarios para salir al paso de cualquier tarea, le permite esperar vencer y también actúa en consecuencia.
Sabemos ahora, que la conducta se adapta a la auto imagen, de modo que nos es mas fácil comprender que una de las causas de la mala conducta estriba en concepto negativo de si mismo por parte del niño. El niño que cree que es malo conforma sus acciones a ese juicio.
Son incontables los padres que afirman:"Solo quiero que mi hijo sea feliz". No obstante carecen de certeza acerca de en que consiste la felicidad.
Un estudio destinado a señalar las diferencias entre la gente feliz y la infeliz llego a la conclusión de que si se tomaba uno por uno los rasgos que distinguían a un grupo del otro, el mas notorio de tales rasgos consistía en que las personas felices se hallan exitosamente comprometidas con otras, y las desdichadas no. La baja autoestima constituye un obstáculo para la felicidad por cuanto impide los compromisos sin conflictos.
La clave de la paz interior y la vida feliz, es la alta autoestima, porque ella se encuentra detrás de toda relación exitosa con los demás.
4- El Precio de los espejos distorcionados
La falta de autor respeto
Cuando los niños no logran desarrollar el respeto por si mismos, emprenden caminos distintos, sobre la base de tres posibilidades , o combinación de las mismas:
la erección de defensas:
elaboración de diversas cubiertas para los sentimientos de ineptitud
la sumisión:
aceptación de la ineptitud como hecho y comienzo de una vida de auto anulación
la retracción
retiro a un mundo de fantasías para contrarrestar los rechazos que sufren
La autoestima y las defensas
La mayoría de las defensas tienen su origen en la secreta convicción por parte del niño de ser malo, indigno de amor y carente de valor. Este sentimiento secreto constituye el núcleo de la neurosis. La neurosis es, nada mas que el tejido cicatrizal que se forma en torno de una herida psicológica. El niño dotado con alto autor respeto no necesita defensas malsanas. Las defensas se disponen en torno de las debilidades y no de la fuerza y la aptitud.
Los sentimientos de ineptitud y las defensas malsanas van de la mano. Un ejemplo de
compensación ante el sentimiento de ineptitud es el adolescente que se esfuerza
constantemente en busca de objetivos mas elevados, así colecciona toda clase de logros
para demostrar que vale, aunque secretamente esta convencido de su falta de valor.
No todos los niños o adultos encuentran caminos constructivos hacia la autoestima. Muchos optan por defensas que los colocan en círculos viciosos de auto derrota. Estas pautas se adquieren generalmente en el hogar. Un ejemplo que se observa muy comúnmente en el niños con baja autoestima es el exceso en las comidas, que inicia un circulo vicioso muy difícil de quebrar.
Las falsas fachadas
Algunos ninos y adultos con sentimientos profundos de ineptitud se valen de la defensa que consiste en presentar una buena fachada. Esto lleva al nino o al adulto a esforzarce por mantener siempre la imagen de buena persona, para agradar a los demas, ocultando a la vista su yo malo (sentimientos normales de ira, celos, frustracion y ansiedad), para obtener aprobacion. En estos casos los esfuerzos no se concentran en ser, sino en parecer.
Todos conocemos personas que parecen confiadas siempre, aunque no se sientan de ese modo. A veces esas personas nos enganan, pero en su conducta hay a menudo una fragilidad, una exageracion o una tension que delatan la inseguridad que se oculta en el fondo.
El verdadero yo de estas personas no tiene oportunidad de desarrollarse, ya que se lo retira de fuente de nutricion: la interaccion social con los demas. El individuo cree que la mascara lo protege contra el rechazo, y eso no es mas que un engano para si mismo: sus relaciones con los demas seran falsas mientras el insista en ese juego.
En muchos casos, solo el reexamen de viejos esquemas que asimilamos desde la infancia nos permite liberarnos de las mascaras que sentimos que debemos emplear. Al efectuar dicho reexamen, descubrimos con sorpresa que tales mascaras ya no tienen "utilidad para sobrevivir". De hecho los demas nos quieren mas sin ellas, porque la legitimidad es cautivante.
Las mascaras se emplean para ocultar un yo sin valor.
La sumisión y la retracción
El jovencito que no logra elaborar defensas adecuadas, puede recurrir a la sumisión o a la retracción. Puede vivir en la creencia de no merecer respeto, ser tratado por los demás como un trapo de piso y optar por una vida de auto anulación: la sumisión , o frustrado por su propia incapacidad de obtener satisfacciones en el mundo exterior, volcarse hacia adentro, a un solitario mundo de ilusiones, para evitar rechazos y sentirse menos amenazado, y así optar por la retracción.
Por lo general, cuanto peor es el compartimiento de un niño, mayor es su anhelo de aprobación, cuanto mas retraído u ofensivo, mas necesita amor y aceptación; cuanto mas altas sus defensas, mas ansioso y alienado esta. Sin embargo, las mismas defensas del niño disminuyen la posibilidad de que este logre la aprobación que desea. Y así da vueltas y vueltas, creando un circulo vicioso difícil de salir.
Las cárceles y los hospitales están llenos de personas que pagan a diario el precio de los grandes espejos distorsionados y los reflejos negativos que sus vidas recibieron de otras personas.
Lo trágico es que nada de eso es inevitable. Los círculos viciosos pueden evitarse, y también romper una vez iniciados. Todo padre y todo maestro se encuentra en posición adecuada para ofrecer reflejos que impidan que los niños caigan en la trampa de una vida feliz y distorsionada.
Quien vive con niños o adolescentes de manera tal que aplasta en ellos la autoestima, les impide el crecimiento positivo, por el contrario fomenta el desarrollo distorsionado y defensivo.
Cuando se conoce la importancia de los reflejos positivos, se puede iniciar al nino en un circulo benigno, y no destructivo. Este circulo opera del mismo modo que el circulo vicioso, pero se funda en reflejos positivos.
5. La trampa de los reflejos negativos
Los auto conceptos rígidos
La autoestima no es inamovible, pero tampoco resulta fácil modificarla una vez que se ha forjado.
El niño (y el adulto) convencido firmemente de no ser bueno se sensibiliza de tal modo que solo recibe aquellos reflejos que confirmen su imagen negativa de si mismo. Al no gustar de si mismo el niño ignora o rechaza los reflejos que no concuerdan con esta imagen de si mismo. La razón de este fenómeno consiste en que todo ser humano debe resultar coherente para si mismo.
Una ventaja adicional de sentirse digno de ser amado reside en que la confianza en su propia persona permite al jovencito aceptar su falta de ciertas habilidades, sin peligro para su autoestima.
Cuando uno gusta de si mismo no se siente obligado a ser perfecto. Los defectos propios no representan pruebas de ineptitud personal, sino zonas de crecimiento. En cambio, cuando se tiene baja la autoestima se usa cada una de las debilidades, como un arma contra uno mismo. Se espera alcanzar la perfección en todo, y por consiguiente, nada de lo que se hace parece aceptable.
La baja autoestima se encuentra ligada con el planteo a uno mismo de exigencias imposibles de cumplir, así se confirma o reafirma su convicción de carecer de valor
Todos conocemos personas que parecen casadas con sus propias ineptitudes. Es asombrazo como tratan de ignorar toda prueba de eficacia. Tenemos así a la niña convencida de ser tonta, aunque los tests de inteligencia demuestren que es brillante, la hermosa mujer que se cree fea, la persona altamente capacitada que siempre se detiene antes de llegar a la meta, con el fin de alimentar su convicción de inepta. Sea cual fueran las causas estas personas no pueden creer que tienen algo que ofrecer, porque una vez creada nuestra auto imagen la necesidad de coherencia interna nos insta a protegerla y conservarla.
La persona que se aferra a una identidad negativa no hace sino protegerse contra grandes cambios. Y el cambio es algo que toda persona con baja autoestima ve con ojos de alarma y desconfianza. Todo cambio significa probar algo nuevo, aventurarse a lo desconocido, renunciar a la seguridad de lo familiar.
La persona acostumbrada a vivir el rechazo y el fracaso se siente especialmente amenazada por los cambios y es comprensible, ya que lo nuevo puede acarrearle mas frustraciones y el ya ha tenido todas las que puede soportar y hasta mas. Por el contrario, quienes han tenido experiencias positivas tienen razones para creer que los cambios producen cosas buenas.
Ahora nos preguntamos si puede cambiarse la actitud de una persona convencida de no ser digna de amor.
Por cierto que si, tengamos en cuenta que el autoconcepto se aprende y no se hereda. Ello significa que las actitudes hacia uno mismo se pueden alterar en sentido positivo. Sin embargo, la condición principal para que se produzca el cambio consiste en que se presenten experiencias positivas con la gente y con la vida. Para sentirse apreciable, el niño debe recibir aceptación de quienes lo rodean, para sentirse competente y valioso, debe experimentar el éxito que le acarrean sus esfuerzos.
Los archivos de psicoterapeutas están llenos de informes acerca de niños ( y adultos) que con solo una hora semanal de "iluminación", logran enormes cambios en su auto imagen al cabo de uno o dos anos. Esto constituye el testimonio de la gran capacidad de reeducacion del ser humano.
6. Pulimentos de los espejos representados por los padres
En cierta medida todos vemos a nuestros niños a través de un conjunto de filtros que proceden de nuestras experiencias pasadas, nuestras necesidades personales y nuestros valores culturales. Todos ellos se combinan y forman una red de expectativas que se transforman en las varas con que medimos a los niños. Algunos de los filtros mas corrientes son:
La inexperiencia.
Dado que cada niño es único todos tenemos un cierto grado de inexperiencia ante nuestros hijos. No obstante ello, es mucho mas notorio con nuestro primer hijo, en el que tenemos puestas expectativas muy altas y no tenemos ninguna referencia para medir lo que pasa en la realidad, situación que se suaviza con el segundo o tercer hijo pues ya tenemos la vara de la experiencia para medir el comportamiento de un hijo y considerarlo normal.
Las pautas prestadas
Muchas de nuestras expectativas son cosas que tomamos prestadas en forma irreflexiva, por ejemplo el concepto muy divulgado de que el niño silencioso es un "buen niño". O esquemas rígidos adoptados de nuestra cultura como: los varones no lloran, las niñas juegan con muñecas, los hermanos deben quererse siempre, los niños no deben enojarse con sus padres. etc.
Nuestros anhelos insatisfechos del pasado
Algunas de las expectativas que desarrollamos en torno de los niños tienen el fin oculto de satisfacer nuestros propios anhelos no cumplidos de la infancia. Como la madre que regala a su hija adolescente un vestido pasado de moda, que luego tuvo que cambiar porque su hija no lo acepto ya que ninguna de sus amigas usaba ese tipo de ropa y la madre declara que ella hubiera dado cualquier cosa por tener ese vestido y lo ingrata que es su hija que no sabe apreciarlo.
Nuestros anhelos insatisfechos del presente
También tendemos a tratar a nuestros hijos en forma tendiente a satisfacer nuestros anhelos de la actualidad, por ejemplo quien desea obtener status y no lo logra por si mismo, puede, inconscientemente, empujar a sus hijos para que estos llenen ese vacío. Tal vez pretendan que ellos obtengan siempre las mejores calificaciones, que sean los mejores alumnos de su grado, o que resulten electos para ocupar cargos, con el fin el la gloria reflejada por tales logros.
Las insatisfacciones de nuestra relación matrimonial constituyen otro conjunto de filtros. Quien no se siente amado o respetado por su cónyuge cae fácilmente en la trampa de manipular a sus hijos de manera que satisfaga la necesidad resultante, y de no quererlos cuando ellos no logran semejante objetivo. Cuanto mas satisfactorio sea el matrimonio de una persona, menos probable será que esta espere que sus hijos cumplan una función de relleno.
Los efectos de las expectativas sobre la autoestima
Para medir lo que es capaz de hacer, el niño emplea las pautas de sus padres. Estima así la medida en que se adapta a las expectativas de aquellos, y de esta comparación extrae conclusiones acerca de su propio valor.
Los niños que se atrasan en sus estudios proceden, en su mayor parte, de hogares en que existe una presión constante para el logro de mas y mejores realizaciones. Los padres que nunca dejan de presionar a sus hijos no hacen mas que comunicarles indirectamente la poca fe que tienen en ellos y en su capacidad para igualar a sus semejantes.
Los niños ponen rara vez en tela de juicio nuestras expectativas; en cambio, dudan de su propia aptitud personal. La confianza del niño en si mismo debe referirse a lo que el es realmente, y no a las imágenes de los demás.
Esto no significa que tengamos que dejar de la dotada clase de expectativas en torno a nuestros hijos. La falta de expectativas se traduce en algo así como: Para que esperar algo de ti. Es probable que no puedas hacerlo, de todos modos. Semejante falta de fe borra en el niño todo sentimiento del propio valor.
La línea correcta a seguir consiste en combinar expectativas realistas con una cálida confianza en el niño.
La tragedia de la perdida del yo
El niño o joven que se ve enfrentado al dilema de cumplir las expectativas pocos realistas de los padres o verse desprovisto del aprecio de aquellos, puede optar por seguir el camino de ellos y producirse la tragedia de la perdida del yo.
Las expectativas que no tienen en cuenta la índole del niño plantean a este el dilema de ser o no ser el mismo. Si opta por adecuarse a nuestras imágenes, rechaza su propio ser, y durante todo el tiempo que dure este rechazo, el individuo es una persona hueca, una copia de las expectativas de los demás. De esta manera, resulta despojado de la posibilidad de transformarse en la única persona para llegar a ser la cual fue creado: el mismo.
Formula de la dependencia
Imaginemos una persona cuyos esquemas son tales que su hijo solo puede adaptarse a ellos, solo a costa de grandes esfuerzos. Esta persona elabora proyectos completos de los sentimientos, actitudes, valores y metas que caracterizaran a su hijo. Sabe de todo mas que el, de modo que le enseñara a no prestar atención a sus propios impulsos. De esta manera creara un títere dependiente, que ha de moverse de acuerdo con la forma en que la persona de nuestro ejemplo tire de las cuerdas.
Cual será la gratificación del niño sujeto a estas condiciones. La aprobación de quien lo maneja. Recordemos que la aprobación, es en particular para los niños pequeños, tan esencial como el aire que respiramos). Así el niño en cuestión pondrá su centro de gravedad fuera de si mismo. Sus reacciones quedaran en manos de los damas, y su confianza en si mismo jamás tendrá oportunidad de florecer. Las imágenes rígidas y las expectativas estrictas impuestas por los padres constituyen grandes obstáculos en el camino de los niños hacia su propio ser. Ellas son las causas de la "perdida del yo".
Los niños dependientes en grado elevado no pueden transformarse repentinamente en adultos emocionalmente maduros y confiados en si mismos. Esto hace que la exagerada dependencia de buena parte de nuestra población perjudique a los países en que vivimos. La democracia exige adultos seguros de si mismos y dotados con el valor que da la confianza en las propias convicciones. Los niños que poseen alta autoestima cuentan con ese valor. Por disponer de sus energías para la solución de problemas externos a si mismos, están en condiciones de hacer significativos aportes a la sociedad.
Las expectativas realistas
Las expectativas con mayor probabilidad de ser las correctas son aquellas que se fundan en los hechos del desarrollo infantil, la observación aguda y la consideración de las presiones pasadas y presentes que operan sobre el niño.
Las expectativas adecuadas son aquellas que tiene siempre presentes las presiones ejercidas sobre el niño en el pasado y en el presente, por ejemplo: " las calificaciones de Guillermito bajaron durante el ultimo periodo escolar pero, cuanto le costo aceptar la muerte de su abuelo. Eran tan unidos. El saber que toda conducta es una consecuencia y el revisar periódicamente el mundo de nuestro hijo desde el punto de vista de el nos ayudara a prever lo que podemos esperar de el.
Inventario de las expectativas
Un ejercicio útil consiste en revisar periódicamente la forma en que nos conducimos con cada uno de uno de nuestros hijos, para luego analizarlo a la luz de las siguientes preguntas:
- Por que tengo yo esta expectativa
- De donde la obtuve
- Que significa para mi
- Se funda en mis necesidades o en las del niño
- Que fines persigue
- Se adapta a la realidad de este niño en particular, de acuerdo con su edad, temperamento y trasfondo.
Uso del inventario
Para que nuestros hijos lleguen a ser personas fuertes, debemos ser capaces de liberarnos de toda imagen que no se adapte al hecho de que cada uno de ellos es una persona única, podemos, por ejemplo, dejar de sonar en que nuestro hijo sea ingeniero nuestro hijo, al que apasionan los animales. Debemos evitar que nuestros hijos llenen nuestros vacíos
Maternidad y paternidad significan nutrición, dar a los niños las "comidas psicológicas" que les sirven para desarrollar el autorrespeto. Y este trabajo se realiza mucho mejor cuando uno mismo no es un hambriento psicológico, o sea cuando uno satisface sus propias necesidades con el propio esfuerzo. Nos nutrimos con lo que abunda y no con lo que escasea.
El camino de la autoaceptacion
Puesto que vemos a los demás - en especial a los niños - a la luz de las actitudes
que reservamos a nosotros mismos, debemos hacer una
revisión de nuestra propia autoestima.
Quien no guste de si mismo deberá tener presente que
esta actitud es aprendida. Recordemos que la baja
autoestima no constituye un juicio acerca del propio
valor, sino mas bien el reflejo de los juicios y experiencias
que uno haya recogido. El niño emplea a los demás
para tener un panorama de si mismo, y tiende a creer
en la imagen reflejada que recibe. Por su parte los
adultos tampoco pueden verse a si mismo sin los espejos
constituidos por los demás. Pero podemos y debemos
tener presente que la forma en que nos ven puede hallarse
distorsionada en alguna medida. Debemos tomar medidas
positivas para fortalecer nuestra autoestima, e incluso
recurrir a un profesional para que nos proporcione
la ayuda necesaria. El desarrollo de nuestra potencialidad
como seres humanos es una tarea que debemos encarar
durante toda la vida. Ser o no ser totalmente nosotros:
he aquí la gran cuestión de nuestras experiencias.
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