Antes de entrar en el tema quisiera
contarles porque el amor. Esta presentación es
de alguna manera una forma de plasmar mi trabajo personal
en relación al amor y a la pareja. Yo consideraba
que en el amor , ya sea hacia mis padres, mis hijos,
mis amigos y de pareja había que hacer ciertas
concesiones relegando partes de uno mismo para lograr
el acercamiento que permite la relación de intimidad
con los seres queridos. Como yo no estaba dispuesta
a renunciar a mí misma por ganar el afecto de
los demás, me sentía condenada a no volver
a tener una pareja, ya que al menos en este plano no
elegimos a nuestros padres ni a nuestros hijos, lo que
nos obliga a aceptar características de ellos
que pueden no agradarnos y aunque elegimos a nuestros
amigos, la no convivencia hace que esas relaciones,
si bien pueden ser en mayor o menor medida comprometidas,
no son relaciones de exclusividad afectiva. La única
relación amorosa que tenemos el privilegio de
elegir, en nuestra sociedad, única y exclusiva,
es a nuestra pareja. Debo reconocer que tenía
una visión muy limitada al respecto y que sentía
que lo más importante era estar bien por mí
y por mis hijos ya que en este plano físico no
se podía lograr el amor hacia otro sin renunciar
a uno mismo. Mi intención era seguir sola el
resto del camino. A pesar de esta convicción
sentía ciertos vacíos internos que no
encontraba como llenar ni sobrellevar. Allí comenzó
un trabajo interior de búsqueda y enriquecimiento,
donde me propuse estar bien conmigo misma. Para ello
el primer paso era conocerme hasta tanto pudiera saber
con quien convivía .Saber que me gustaba de mí
y modificar lo que no me agradara hasta ser la persona
con la que me gustaría convivir, ya que con quien
comparto cada segundo de mi existencia es conmigo misma.
Recién al gustarme y aceptarme me podría
comenzar a sentir mejor conmigo y mi vida sería
más armónica. Creo que en ese punto no
me equivoque, pero no sabía lo que se me iba
a dar por añadidura, por derecho de correspondencia,
a partir de ser una persona más íntegra,
conciente y comprometida conmigo misma. También
comprendí que no hace falta renunciar a uno mismo
para ser amado, sino todo lo contrario, recién
cuando me animé a ser yo en cada momento de mi
vida pude lograr lo que consideraba que no existía
en este plano físico. Les aseguro que descubrí
muchas cosas de mí que desconocía. Algunas
me gustaron y otras me espantaban, pero aprendí
a modificar unas y a aceptar otras. Hoy sé que
este camino se transita a diario, a cada instante en
el que tenemos la suerte de estar en este mundo, en
el que seguiremos estando hasta haber aprendido todo
lo que en esta vida estemos dispuestos a aprender. Esta
es la manera de honrarla y agradecerla. Doy gracias
a Dios por haberme brindado el privilegio de vivir,
y a todos los seres de este mundo y de todos los mundos
que me permiten cumplir con el mandato divino.
Proceso:
Los logros son parte de nuestra evolución.
Cuando se llega a algún lugar es porque recorrimos
el camino hasta allí. Del mismo modo cuando logramos
algo deseado es porque cumplimos con las etapas de aprendizaje
necesarias para consumar nuestro logro.
El primer paso para crecer y concretar
mis objetivos es conocerme a mí mismo. Eso significa
ser consciente de mis fortalezas y debilidades, conocer
mis potencialidades y carencias y a partir de allí
elaborar su desarrollo hasta su manifestación.
Lo que llamamos autoconocimiento.
Cuando decimos esto estamos hablando
de autoestima: conocernos, aceptarnos, perdonarnos,
valorarnos y fundamentalmente amarnos.
Aquí comienza el camino del
Amor. El amor comienza a manifestarse cuando yo tengo
una idea clara de quien soy. Cabe destacar la diferencia
de Quien soy y Como soy. El como soy es
circunstancial, es variable. Si reconozco quien
soy, el cómo , mi modo de actuar y de vivir será
una consecuencia de mi verdadero ser, y sobre ello es
donde debo focalizar mi búsqueda.
Cuando podemos reconocer la Chispa
Divina dentro nuestro, nuestra semejanza con la
divinidad, comprendemos que fuimos hechos a imagen y
semejanza de Dios y recién ahí aceptamos
nuestros errores, dejamos de calificarnos y valoramos
nuestros logros. A mí me gusta nombrarlo como
Chispa Divina, término que usan los hindúes,
ya que me recuerda que llevo una chispa de la luz de
Dios en mi corazón.
Si nos vemos desde un plano humano,
el decir que somos parte de Dios y hechos a su imagen
y semejanza, es prácticamente un absurdo. Únicamente
puede comprenderse si lo podemos ver desde nuestra alma,
desde nuestra esencia, con los ojos del corazón,
en un nivel más sutil. De hecho la Chispa Divina
habita en nuestro corazón, sólo que las
limitaciones del ojo humano no nos permiten verla. Si
comprendemos que estamos hechos de la misma divinidad
y que venimos a este mundo para pulirnos y aprender
hasta poder ser en todos los aspectos esa manifestación
de Dios, si comenzamos a reconocer ese Dios que habita
en nosotros nos damos cuenta que todos somos Uno y que
ese Uno está en Todos, y así podremos
reconocernos como una manifestación Divina. Cuando
comenzamos a ver el amor en nosotros, podemos reconocerlo
en todos los seres y comprendemos sus errores desde
el mismo enfoque del aprendizaje.
Cuando nos referimos a encontrar a
Dios en cada uno de nosotros, hablamos de reconocer
nuestra verdadera naturaleza, infinita e ilimitada como
Espíritu, Geist, Mente, Self, naturaleza de Buda,
Atman, el Uno o Satchit-ananda que constituyen el núcleo
místico de las grandes tradiciones religiosas:
El y él se convierten en una
entidad (judaísmo)
El Reino de los Cielos está
en tu interior (cristianismo)
Mira dentro de ti, eres Buda (budismo)
Atman ( la conciencia individual) y
Brahaman (la conciencia universal) son uno ( hinduismo)
Conociendo al Yo se conoce a todo el
universo (Upanishads)
Quien se conoce a sí mismo conoce
a su Señor (Mahoma, islam)
Cielos, tierra y hombre son un solo
cuerpo (neoconfucionismo)
Esta estabilización de la conciencia
lleva a lo que las distintas tradiciones llaman iluminación,
liberación , salvación, moksha, o final
del sufrimiento.
Cuando El Principito dice "lo
esencial es invisible a los ojos", nos está
diciendo que no miremos con los ojos físicos
sino con los ojos del alma, no desde nuestro Cuerpo
Físico sino desde nuestros Cuerpos Superiores,
donde nuestra mente no interfiera. Así podremos
"ver" lo que realmente es importante y sin
duda, como somos amor, comenzaremos a vivir desde el
amor. Sin duda seremos más felices y nos iremos
generando un mundo mejor.
Todas las relaciones son duraderas
en la medida que se produzca un intercambio equilibrado
entre los seres que la componen. La palabra clave de
esa ciencia es equilibrio. La segunda palabra
para ayudar a realizar la idea más plena es ritmo.
La palabra final, que da a luz todo el proceso
continuo de crear juntos local y universalmente, es
intercambio. Silas ponemos juntas, tenemos
intercambio equilibrado rítmico. En la
vida real y práctica, nuestro homólogo
llegará a nuestra vida cuando lo deseemos con
suficiente fuerza.
Después, el que ese intercambio
continúe o no y el que continúe con esa
persona depende totalmente de qué se dé
y se reciba entre los dos con igualdad.Si una parte
de la pareja en la unión es un tomador, entonces
la unión se disolverá muy pronto, con
independencia de lo atractiva y maravillosa que parezca
en la superficie. La naturaleza siempre establece el
mayor ejemplo de sabiduría alrededor de nosotros.
La naturaleza nunca toma, únicamente da. Sólo
los humanos, actuando como cocreadores iguales a Dios,
tomamos y nos destruimos a nosotros mismos y a la naturaleza
junto a nosotros. La ley del amor nunca cambia, simplemente
da lo que se le haya dado ¡ y la abundancia fluirá
con largueza para siempre! Consideremos nuestros propios
hábitos de vida.¿Soy un tomado o un donador?
Debo ser auténtico en mi juicio porque no puedo
engañarme a mí mismo, ¡ y cualquiera que
se engañe es el más engañado de
todos!
Cuando todo el mundo implicado en los
intercambios reciba su parte equilibrada, presidirá
la armonía. Lo opuesto ocurre cuando alguien
está carente, aunque no se diga o haga nada en
ese momento.
Mi pareja y yo hemos sido atraídos
juntos porque nos equilibramos recíprocamente.
Somos reflectores o espejos maravillosos el uno del
otro. El crecimiento de una naturaleza personal puede
ahora ser acelerado inmensamente. Lo que es importante
no es lo que puedo obtener de una relación, es
lo que puedo aportar a la misma. Si hay un desequilibrio
obvio entre mi pareja y yo, debo considerar primero
que es lo que yo puedo hacer al respecto. ¡Cuando señalo
con el dedo a mi alma gemela, estoy señalándome
a mi mismo! El tiempo de la conciencia de víctimas
pertenece a las eras pasadas. Este es el conocimiento
de la Era de la Voluntad. Nadie me hizo Mi realidad,
es enteramente autocreada. Si no me gusta debo cambiarla.
¡Normalmente un simple cambio de actitud hace milagros!
En resumen, una verdadera pareja es
la otra mitad de lo que soy. Cuando dé todo de
mí a mi pareja, lo recibiré de vuelta.
Mi vida estará plenamente satisfecha. ¡Me lo
gané yo mismo!
Cabe destacar que cuando me refiero
una relación de pareja hablo de par, la lado
y no todas las relaciones que intentamos llegan a ser
una pareja sino sólo relaciones afectivas.
Nuestra Historia y Futuro:
Debemos considerar que nos relacionamos
con los demás según lo aprendido en los
primeros años de nuestra vida. Aprendemos el
amor a través de nuestros padres, inicialmente
de nuestra madre en una relación de neta dependencia,
ya que es la que nos abastece para sobrevivir en su
vientre, al nacer necesitamos que se nos provea de alimento
y abrigo. Luego nos relacionamos con nuestros hermanos,
familiares y más tarde con nuestros amigos. Es
en ese momento cuando comenzamos a modificar nuestra
forma de recibir amor, ya no tanto desde la necesidad
de sobrevivir, sino de relacionarnos. Pero aún
sentimos el mundo latiendo en torno a nosotros. El crecer
significa ir teniendo cada vez más la noción
de una realidad cambiante, donde los demás ya
no están exclusivamente dedicados a cubrir nuestras
necesidades, sino que también solicitan una devolución
de nuestra parte. En la adolescencia comenzamos a relacionarnos
con el sexo opuesto y redescubrimos nuevamente nuestro
concepto del amor. Considero que para poder establecer
relaciones sanas y satisfactorias, al llegar a la madurez
deberíamos haber modificado nuestro concepto
del amor, ya no sintiéndolo como relaciones de
dependencia, competencia, abastecedoras de nuestras
necesidades de dar y recibir, de protección y
seguridad, sino generando un ideal de pareja personal,
diferente al modelo de nuestros padres o a los que la
sociedad imponga. Esto, a mi criterio, es el trabajo
personal más importante que hacemos por nosotros
mismos y nos conduce al autoconocimiento y al reconocimiento
de Dios en nosotros.
Cuando lo logramos, el resto se nos
da por añadidura. Si generamos una relación
tierna y cariñosa con nosotros vamos a atraer
la misma energía en nuestras relaciones, ya sea
de pareja, amigos y generaremos una mejor relación
con nuestro entorno familiar. Tal vez debamos dejar
atrás a algunas personas que en otro momento
fueron importantes en nuestra vida para dar espacio
a aquellos que nos ayuden a crecer, a madurar. Al final
de este camino nos encontraremos con nosotros mismos
y desde allí nos podremos relacionar desde una
posición de mutuo crecimiento, aprendiendo a
darnos y recibir, aceptando y respetando a otro ser
y a nosotros mismos desde una posición adulta
que nos ayude a crecer. En definitiva la "iluminación"
no es más que poder reconocer a Dios en cada
uno de los seres en su total y absoluta manifestación.
No quiero decir que sea una tarea fácil ni sencilla,
nos lleva muchas vidas realizarlo. La mejor forma de
volver a Dios en encontrarnos en el espejo que representa
para nosotros nuestros semejantes. La relación
de la que más se aprende es la relación
de pareja ya que implica una entrega total. El sicólogo
Manuel Artiles dice en su libro "La sonrisa de
Eros" que la relación que más nos
enriquece en nuestro crecimiento es la relación
de pareja. El relacionarnos desde lo etéreo,
no sólo desde lo mental. El Universo es mente,
el ser humano aprendió a vivir desde lo mental
y así fue como desvirtuó su esencia. El
relacionarnos desde los sentimientos nos prepara para
"ver" desde lo emocional, desde la percepción
y así nos acercamos a la divinidad.
"Que nadie se ponga en guerra
contra Eros, por que ponerse en guerra con él
es atraerse el odio de los dioses. Trataremos pues de
merecer la benevolencia y el favor de este dios y nos
proporcionará la otra mitad de nosotros mismos,
la felicidad que alcanzan muy pocos... Sea lo que se
quiera, estoy seguro de que todos seremos dioses, hombres
y mujeres, si gracias al amor encontramos cada uno su
mitad y si volvemos a la unidad de nuestra naturaleza
primitiva. Ahora bien, si este antiguo estado era el
mejor, necesariamente tiene también que ser mejor
el que se le aproxime en este mundo, que es el de poseer
a la persona que se ama según se lo desea."
Desde la Pareja:
El amor de una pareja no está
en la mera subjetividad del sentimiento (lo afectivo),
sin prescindir de éste puesto que hace a la fundamental
función de la ternura, sino en lo efectivo, en
las acciones que concretan el amor. No es por lo que
siento solamente sino, de modo preponderante, por lo
que efectivamente doy que mi amado puede reconocer mi
amor por él. Sin duda no se trata, reductivamente,
del "dar cosas", sino de darme con toda mi
persona y con "mis cosas" también.
El amor es acción oblativa, donación.
Es la dación la que asegura
a cada uno de los amantes la realidad y calidad del
vínculo.
Erich Fromm (psiquiatra transpersonal)cuando habla del amor maduro y auténtico
lo caracteriza como:
1-preocupación por la vida
y desarrollo del otro miembro de la pareja.
2-responsabilización por las
necesidades físicas y emocionales del otro.
3-capacidad y respeto para aceptar
al otro tal como es.
4-percepción de la propia
individualidad
5-conocimiento de sí mismo,
del otro y del vínculo amoroso.
6-no-posesividad, ni incorporación
o destrucción del otro
La identidad con Dios
es lo máximo. Cuando sabemos que nosotros y Dios
somos una Mente, Un Cuerpo y un Propósito, absolutamente
nada puede impedirnos tener lo que deseamos.
Nuestro dios de amor nos dio una parte
de Sí mismo para que podamos vivir con Él
en el Universo. Este simple acto de amor es literalmente
lo que hace que el mundo gire. Lo que nos es dado debe
ser dado de nuevo a otra persona: esta es la ley Universal.
Madre Teresa de Calcuta:
Aprendan que no pueden hacer que alguien
los ame. Lo que pueden hacer es dejarse amar.
Retener a la fuerza a las personas
que aman, las aleja más rápidamente de
ustedes, al dejarlas ir, las deja para siempre a su
lado.
Aprendan que amar y querer no son sinónimos
sino antónimos, el querer lo exige todo, el amor
lo entrega todo.
Nunca harán nada tan grande
para que los amen más, ni tan malo para que los
amen menos. Simplemente, Dios nos ama a pesar de nuestras
conductas.
Tipos de Pareja
Pareja: par, al lado, al mismo paso.
Hay tres tipos de parejas según
nuestro nivel de evolución.
Parejas de conflicto: son aquellas
donde sentimos una gran atracción pero nos relacionamos
a través del dolor. Nuestro aprendizaje pasa
a través de desencuentros, malentendidos, y situaciones
discordantes. Esto no significa que no haya amor, significa
que todavía tenemos cosas que aprender y son
parte de nuestro proceso evolutivo.
Parejas dármicas: Son aquellas
cuyo modo de relacionarse es más simple y tranquilo.
Son aquellos vínculos donde crecemos juntos,
aprendemos juntos y nos relacionamos armónicamente.
Parejas de gemelos: son aquellas donde
las afinidades en el sentir y en el modo de ver la vida
son indiscutibles. Son las parejas del alma. Se da en
dos seres que tienen vivencias semejantes, gustos parecidos
y una conexión interior mucho más profunda
de lo habitual.
Según la Mitología, los
gemelos en el primer momento de la evolución
fueron uno. Tan grande era su poder que desafiaron a
los dioses. Así fue como fueron seccionados (de
ahí que se formaron 2 sexos) y comenzaron separados
su ciclo evolutivo
.En "El banquete" de Platón
es donde encontramos explicada esta idea de las almas
gemelas.
Aristófenes comenta que los
seres humanos fueron en los orígenes dos personas
en un solo cuerpo, con dos cabezas, cuatro brazos y
cuatro piernas. Rebosantes de satisfacción y
en una integración perfecta, andaban extasiados
de un lado al otro y se sentían capaces y deseosos
de hacer casi cualquier cosa. Eran orgullosos y arrogantes,
y tenían una fuerza y vigor formidables. Así
fue como se atrevieron a atacar a los dioses. Zeus (el
Dios Supremo por entonces) no quiso matarlos sin más
pero los separó en dos, con lo cual les restó
poder y felicidad, y los condenó a pasar su vida
ansiando el momento de reencontrarse con su otra mitad.
"Cada mitad anhelaba encontrarse
con la otra mitad, de la cual la habían separado.
Cuando lo hicieron, se dieron un abrazo muy fuerte,
desesperados por volver a unirse, y así acabaron
dejándose estar y muriendo de hambre, pues sólo
se preocupaban por estar juntos. Al morir un miembro
del par, el que quedó solo salió a buscar
y abrazar a otra pareja, que podía ser la mitad
de un todo femenino (lo que hoy conocemos como mujer)
o masculino.
Data de esa época, entonces,
el amor innato que los seres humanos sentimos por el
prójimo, el amor que nos lleva a querer fundir
dos seres en uno y regresar a nuestro estado primigenio,
para así curar las heridas de la humanidad.
Parejas Gemelas:
La Era de la Voluntad está aquí.
Las almas gemelas y los compañeros del alma están
caminando uno a uno para alinearse entre sí.
Hombre y mujer están disfrutando del sagrado
éxtasis del alma y espíritu (la totalidad
del Yo) que impregna el núcleo del Ser.
Hasta que se produce esta unión
dual equilibrada, la vida en solitario continúa
siendo un anhelo persistente e incansable, una profunda
añoranza de encontrarse con lo que desea nuestro
corazón y nuestra mente. En realidad, las almas
gemelas nunca están realmente divididas. Dios
es indivisible. Únicamente en los niveles de
la forma parece que existen las divisiones. Lo mismo
que cada célula del cuerpo se divide y se reproduce
en miles de millones de células, siguiendo cada
una de ellas el patrón exacto impreso dentro
de ellas, así Dios dividió el Dios-Yo.
Conocerse a sí mismo es conocer
el Yo-Dios. Es importante, si vamos a emparejarnos con
la pareja del alma, conocernos a nosotros mismos. El
"conócete a ti mismo" atribuido a los
griegos se remonta a mucho antes de la Antigüedad.
Los griegos simplemente retomaron la gran verdad subyacente:
hasta que conozcamos nuestra propia cualidad y sustancia,
es imposible conocer realmente la cualidad y sustancia
de los demás, y específicamente en nuestra
alma gemela.
Jesús dijo: Las almas entrarán
de a dos en el Reino de los Cielos, siendo sólo
una.
Desde esta óptica se puede lograr
la transmutación, la iluminación a través
del amor. Esta conexión no se siente desde el
plano mental ni desde el emocional, sino desde el etérico.
Es la conexión más profunda que un ser
humano puede sentir en el plano físico, terrestre.
Es una conexión cósmica
con la Energía Universal, con Dios y con el Todo
que es el Uno Indivisible, somos parte de Dios ya que
nuestra esencia, nuestra Chispa Divina es la misma en
todos los seres, todos somos parte de DIOS.
Desde el Nivel Físico:
Numerosos estudios mencionan dos etapas
en el amor de pareja. Una primera muy intensa, pasional,
de metejón, y una segunda más tranquila,
de amor estable y cierta familiaridad en el vínculo.
Varios investigadores de la neuroquímica
han demostrado que en el primer período (que
parece durar entre 18 y 36 meses) se segrega un neuromodulador,
la Feniletilamina (FEA) que vendría a ser una
especie de anfetamina natural. Esto da como consecuencia
que en ese período se esté exaltado, eufórico,
apasionado, alegre, despierto, inagotable, atolondrado,
optimista, sociable y pletórico en fin, enamorado.
Cuando se interrumpe una relación
en este primer estado de enamoramiento, nos produce
una baja súbdita de FEA, derivado de la Anfetamina
con efecto adictivo en el organismo, y es lo que nos
hace sentir una sensación de decaimiento, abulia
y depresión, que además del costo emocional
ocasionado muchas veces más por la pérdida
de la ilusión de haber encontrado un compañero,
que por la persona elegida, es la sensación corporal
de abstención a una droga producida por nuestro
organismo.
En un segundo período, cuando
la relación continúa, se extingue la FEA
y se reemplaza por las Endorfinas, otros neuromoduladores
similares a la morfina, que nos apagan la pasión
y nos sumergen en un estado de placer tranquilo, de
apego, de unión familiar, de serenamiento, de
estabilidad, tranquilidad y paz. Suena atractivo pero,
de ser cierto este enfoque, se pagaría el precio
de haber perdido la pasión y caeríamos
en la rutina.
Sin embargo existen parejas que tienen
la sabiduría para poder sostener el amor apasionado
y construir el propio conjuro que aleje la rutina.
La clave podría estar en nuestro
cerebro. Es el cortex cerebral el que nos permite pensar
acerca del amor, anticipar un encuentro o gozar posponiendo
un placer esperado. Es el asiento por excelencia de
lo que llamamos deseo, y también es la corteza
cerebral el lugar donde está registrada la huella
de memoria que determina qué tipo particular
de persona o gesto nos atrae y cual no logra conmovernos.
Son los llamados Mapas de amor.
Entonces sería posible que la
clave para sostener el apasionamiento sea hacerle una
artimaña a nuestro cerebro para que continúe
fluyendo la FEA. Centrar nuestra atención en
ponerle seducción y erotismo a cada día,
sin distraerse en excusas cotidianas.
Desde el otro extremo de la polaridad:
Las lecciones que cada uno de
nosotros aprende sobre el amor (según Freud en
nuestros primeros dos años de vida) los llevaremos
con nosotros por muchos años. Nuestros padres
son nuestros maestros más eficaces, incluso cuando
nos enseñan en desventaja nuestra. Quizás
nos enseñaron a no esperar amor. Esa clase de
lección nos dejará ciegos ante la presencia
del amor, incluso cuando esté ahí, plenamente
desplegado ante nosotros.
Y, a la inversa, quizá se nos
haya enseñado que el amor es un don al que siempre
tenemos derecho, y nos engañemos a nosotros mismos
pensando que está ahí delante nuestro,
y esto nos impida el buscarlo si en realidad se encuentra
muy lejos.
Como parte de nuestra formación
amorosa. Se nos enseña a temer las sombras del
lado oscuro del amor, aquellos aspectos de las relaciones
que creemos impedirán el amor o que lo destruirán.
No aprendimos, por ejemplo, que con el amor llega también
el dolor y la ira, el daño y el resentimiento,
la pérdida y el deseo de venganza, es decir,
todos los sentimientos detestables que constituyen la
otra cara del amor, y que esta parte subterránea
del amor es tan inevitable y tan necesaria para el crecimiento
como es la salida del sol y la oscuridad de la noche
para el crecimiento de las plantas.
Al considerarnos individuos decentes,
cariñosos y morales, declaramos que el odio no
tiene lugar alguno en nuestros corazones. En el mejor
de los casos, estamos dispuestos a admitir una cólera
o incluso un sentimiento de ira pasajero contra las
personas queridas, pero negamos con vehemencia la posibilidad
de que podamos odiarlas tanto como las amamos. Consideremos
odio al sentimiento emocional personificado como la
agresión, cuando va acompañada por la
cólera, la ira, el dolor o el deseo de venganza.
Si consideramos atentamente nuestras
relaciones nos daremos cuenta que buena parte de lo
que sucede en nombre del amor tiene mucho más
que ver con el odio, la cólera y la ira que con
el amor. En ocasiones, el odio se disfraza de amor,
como un lobo con piel de oveja, que amenaza a la persona
amada o a uno mismo. Cuantas veces escuchamos hablando
a alguien que quiere reconciliarse con su pareja, que
lo ha dejado por otra persona. Al escuchar este tipo
de discursos queda cada vez más claro que su
profesado amor tiene más que ver con su propia
inseguridad, con su temor que no haya otra persona que
lo desee y con la incomodidad de sentirse cerca de los
demás. Este llamado amor por otro empieza así
a parecerse cada vez más a un odio contra sí
mismo. En ocasiones sentimos que odiarnos a nosotros
mismos es una alternativa más cómoda que
odiar a nuestros seres queridos.
Al tratar de ocultar partes de nosotros
mismos, o al ocultar partes de nosotros mismos ante
los demás, esos restos dejados de lado acabarán
arrastrándose invariablemente ante nosotros sin
aviso previo, sin que su presencia haya sido deseada.
Eso es particularmente cierto cuando nuestros sentimientos
contradicen nuestras creencias más queridas,
nuestras ideas más básicas sobre lo que
deseamos, las expectativas sobre lo que merecemos o
el concepto sobre lo que deberíamos ser.
Al pensar de un modo y sentir de otro
distinto, y al estar acostumbrados a conceder a nuestros
pensamientos y deberes el trono de la primacía,
podemos llegar a sentirnos desconcertados ante la intrusión
de sentimientos inesperados.
Jung habló mucho sobre esos
aspectos ocultos e inconscientes de nosotros mismos.
Para resaltar su naturaleza oscura, llegó a llamarlos
el lado oscuro de nuestra psique. Pero, tal como dejó
claro el propio Jung, lo destructivo para el amor no
es la existencia de sentimientos oscuros, sino más
bien el que intentemos alejarnos de ellos.
Los lados oscuros del amor están
en nosotros y forman parte de nosotros. Si aprendemos
a reconocerlas y canalizarlas de manera positiva, son
el más grande aprendizaje que podemos hacer en
el camino de lograr un amor maduro y real, desprovisto
de lo ilusorio.
Uno de los mayores enemigos del amor
maduro es la literatura sobre el amor, en la que desde
los cuentos infantiles se espera la llegada del príncipe
azul que nos resolverá todos los problemas y
nos hará incondicionalmente felices, en la que
se nos muestra el amor como paliativo del dolor como
por arte de magia. Podremos conectarnos con el amor
cuando aprendamos a reconocernos como la totalidad que
somos, con todos nuestros matices y podamos aceptarnos
plenamente.
Las sombras no son, en realidad, más
que la otra cara de la luz. La meta es Iluminar los
sentimientos de las sombras que hay en nuestra psique
y, en consecuencia, debilitar su potencia destructiva.
Dios no le dijo a Moisés si
era bueno o malo. Se limitó a decir YO SOY.
Por lo tanto, El es todo lo que existe
bajo el sol: El rayo que destruye la casa y la mano
del hombre que la construye.
Del mismo modo el ser humano no es
bueno o malo, hace lo que puede según su nivel
de conciencia.
Etapas de la pareja:
Podemos reconocer algunas etapas
con relación a la evolución de una pareja
madura, a saber:
Etapa de fusión simbiótica
originada en el deseo de alcanzar el alimento emocional
del que carecimos en nuestra infancia, que lleva a
cortar temporalmente con otras actividades o amistades
para pasar la mayor parte del tiempo juntos y conocerse.
Se establece un vínculo profundo emocional.
Deseo de compañerismo.
Inserción en la comunidad que constituye
una forma emocional concreta de relación.
Compartir a nivel de comunicación de
nuestro interior con el valor suficiente de superar
los inevitables obstáculos de compartir dos
verdades diferentes.
Comunió es el reconocimiento profundo del
ser de otra persona. Es una forma de intimidad más
profunda y sutil que la compañía y comunidad
en el nivel de la razón y el conocimiento.6-
Unión
completa con la persona amada. Se dirige hacia
lo infinito, absoluto y divino. Las parejas que comparten
una relación profunda ser a ser, mantienen
un buen nivel de comunicación, que tienen intereses
y valores comunes y disfrutan de la compañía
del otro, logran establecer un equilibrio ideal entre
el cielo y la tierra, que ayuda a trascender la individualidad
siendo sin embargo individualidades separadas.
Toda relación es una oportunidad
de descubrir el camino sagrado del amor cuya llamada
nos alienta a cultivar la plenitud y la profundidad
de nuestro ser.
El punto más elevado de la relación
amorosa apunta al logro de un sentimiento de hermandad
con toda forma de vida, el amor por el universo; sólo
de ese modo puede convertirse en luz y poder iluminado.
Cuando dos personas se preocupan por
el desarrollo de la conciencia y el espíritu
de su pareja, tienden a compartir su amor con los demás.
Una pareja florecerá cuando
su visión y actividad no se centre exclusivamente
en ellos mismos sino que sean capaces de incluir a la
comunidad en la que participan. Ese es el gran amor
y el gran camino que nos conduce hacia el mismo corazón
del universo.
Conclusión:
Lo expuesto es una breve síntesis
de algunos años de trabajo personal. Soy conciente
que esta tarea es parte de la vida misma, seamos o no
concientes de ello, sólo que si tenemos claro
que es así , aceleramos nuestro aprendizaje y
nos permitimos tener más momentos de felicidad.
No sé si sería exacto describir pasos
a seguir en este camino, creo que cada uno puede encontrar
su manera de transitarlo, pero para mí las claves
son la voluntad y la perseverancia.
Si realmente asumimos el compromiso
con nosotros mismos de tener una vida mejor, más
saludable y más feliz tenemos que tomar conciencia
de que depende absolutamente de nosotros y lo podemos
lograr si no dispersamos nuestra energía, si
nos observamos a cada instante, en cada situación
que la vida nos ofrece. El trabajo personal es cotidiano
y se ven los progresos cuando comenzamos a recoger los
frutos, cuando de pronto miramos hacia atrás,
sólo para tener una referencia de cuanto camino
hemos transitado, y nos damos cuenta de nuestros progresos,
de que hemos invertido nuestra energía en ser
personas más íntegras.
Con respecto a mi experiencia personal,
puedo contarles que a partir de mis cambios se produjeron
modificaciones en mi entorno más cercano logrando
más armonía y comunicación. Además
de encontrarme con mi alma gemela, al menos eso creo,
con quien estoy disfrutando este momento de mi vida
y espero transitar el resto del camino. Esto no significa
que no tenga dificultades, pero trato de tomar los problemas
como obstáculos que me están enseñando
lo que me queda por aprender en esta vida, preguntándome
para que se me presentan. Aprendí que este plano
no es más que la escuela donde nos graduaremos
para elevarnos a un plano superior, donde tarde o temprano
todos volveremos a encontrarnos ya que somos la misma
esencia. Partimos de Dios y a El volveremos para gozar
de su gracia y de la felicidad completa que es su AMOR.
Que la paloma de la paz descienda hasta
las profundidades de tu ser. Que puedas ser otra brillante
estación de luz dentro del arco ascendente del
Cristo en ti. ¡Que pueda un hilo dorado de conciencia
unirte pronto con tu propia atractiva alma gemela! Que
así sea.
Bibliografía
consultada:
La atracción, la seducción y el amor de
Oscar Yavícoli
Cómo encontrar a su alma gemela de Michael
El enigma de las almas gemelas de Judy Hall
La sonrisa de Eros de Manuel Artíles
El lado oscuro del Amor de Jane Goldberg
Trascender el Ego de Autores varios.
Clave
de Vida de Fátima Salinas :: México 750 - Dpto. 29 (C1097AAP) Pasaje Santa
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