Mira hacia arriba y contempla el espejo,
que no es sostenido ni por paredes ni columnas.
Mírate en él y ve el reflejo, eres tú, no lo dudes.
Construye una escalera, y sube, de un peldaño a la vez,
cuando llegues al numero 38 lo habrás alcanzado.
Ahora mira hacia abajo, el espejo ya no esta, tu tampoco.
Ya no eres un reflejo, ya eres, completo y realizado.
José María Panebianco.
22/04/2004
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