Es paradojal que percibamos con claridad la necesidad
de curarnos cuando estamos enfermos, pero no le prestemos
la misma atención a la Salud y los hábitos
que favorecen su desarrollo como objetivo de vida.
Nuestro tema real es vivir, algo que hacemos a diario
tanto en la enfermedad como en la salud. Por eso le
agregaremos a esta cuestión algo más para
completar la idea. Se trata entonces de Vivir Bien.
Y esto implica en cuerpo y alma.
Si asumimos que la responsabilidad de nuestra vida
es absolutamente nuestra, pues la salud también
debiera ser nuestra preocupación cotidiana.
En este sentido alejarnos de hábitos que perjudican
nuestra salud es esencial.
Salud no es meramente la ausencia de enfermedad. Podríamos
decir entonces que es un estado de armonía espiritual,
mental y físico, que facilitan la prevención
y el alejamiento de la enfermedad.
No somos expertos en la curación física,
pero ya todos sabemos que los buenos hábitos
alimentarios, del descanso, así como la actitud
que se toma ante los problemas, nos alejarán
de la enfermedad.
Pero qué pasa en el campo de las emociones.
Cómo hacer para armonizar esa energía
tan abundante del Ser Humano, y que tanta influencia
tiene en el balance final. Aquí es imprescindible,
trabajar con concepciones que alienten al desarrollo
de una percepción de nosotros mismos más
valiosa. Nuestro gran capital emocional es nuestro concepto
de valor personal. Ese capital puede aumentarse con
las maneras de reaccionar ante el cambio.
Esto es realmente importante. Si nosotros ante el cambio
tomamos una actitud inactiva o reactiva, estaremos usando
nuestras emociones o energía para intentar quedarnos
en el pasado. A toda luz imposible. Y por lo tanto altamente
desgastante. En parte es lo que ocurre habitualmente
y se visualiza con actitudes de "rebeldes sin causa"
o de lucha estéril o simplemente en cuadros de
nostalgia o depresión. Pero también puede
pasar que viendo inexorable el cambio "luche"
para aceptarlo y trate lograr ya, "instantáneamente"
que algo se produzca. Esa fuerza desmedida o nervios
excesivos por tratar de poner el futuro en el presente,
también produce un fuerte desgaste, normalmente
lo conocemos como stress.
Ante el cambio entonces cabe prepararse sobre dos actitudes
más maduras y que alientan hábitos y conductas
que propenden a mejorar nuestra salud. Una de ellas
es ser proactivo. Es decir, aparecido el cambio aceptarlo
en todo lo bueno y tratar de buscar una alineación
positiva en el nuevo estado de cosas.
La otra actitud, y es en la que queremos detenernos
es ser productor. Es decir no esperar que el cambio
llegue, sino provocarlo hacia las ideas o metas o en
la dirección que se quiera ir. Esto dentro del
tema en cuestión sería una idea afín
con la frase que dice: "curarse en salud".
No necesitamos llegar a la enfermedad para darnos cuenta
de que tenemos que cambiar hábitos o costumbres.
O propósitos de vida o relaciones personales.
Todos ustedes ya habrán captado el por qué
del título de la nota, naturalmente, cualquier
viaje programado con anticipación, que aliente
nuestro espíritu de descanso, de gratificación,
de curiosidad o de merecimiento, sin duda nos hace ejercer
parte de las actitudes que producen salud.
Dicho de otra manera, si nuestro cuerpo nos pide descanso,
si nuestro espíritu nos indica que necesita reencontrarse
con la Fuente Interior o Cósmica o Divina, entonces
un viaje, un simple viaje propuesto, dispara las soluciones
a todo el sistema completo del Ser Humano. Este sistema,
enterado en términos de estímulo - respuesta,
armoniza todo ese conjunto energético hacia la
satisfacción que se proveerá en ese futuro
inmediato. Creando la armonía que llamamos salud.
En otras palabras, saber desear cosas buenas para nosotros,
ponerlo en un propósito accesible, nos permite
evitar caer en desarmonías energéticas
que pudieran provocar alguna enfermedad.
En síntesis, cuando vivimos nuestra vida asociada
a un objetivo de mejorar nuestra vitalidad y salud,
estamos mejorando nuestra Calidad de Vida.
Los viajes tienen además la invitación
a compartir o con familia u otras personas el espíritu
de cierta aventura, aspecto que no cuidamos del todo.
También cuando viajamos nos damos la posibilidad
de reordenar nuestra cotidianeidad, y nos permite hacernos
esas nuevas promesas que nos ayudarán a ser mejores,
especialmente con nosotros mismos pero también
con los demás. El que se mejora sí mismo,
siempre mejora lo que hay a su alrededor, es una constante
humana y un principio capital de vida. Lo igual se atrae.
Si mejoramos atraeremos lo mejor.
Cuando los viajes tienen además significado
especial tal, el caso de viajar para disfrutar una fecha
singular, cuando ese día es de alto significado
para muchos seres, como puede ser el 31 de diciembre
de este año, entonces debemos captar que seis
mil millones de seres humanos en el planeta, estarán
pensando, sintiendo, y proyectando un mundo mejor junto
a nosotros. Consecuentemente cuanto mejor y más
especial sea el modo en que planifiquemos pasar esa
fecha, sin duda mejor resultará en nuestra armonía
presente y futura.
También es muy importante cuando los viajes
nos retrotraen a conocer nuestras raíces culturales.
Esa posibilidad nos fortifica, igual que en el mundo
vegetal: más profundas y sanas raíces,
más flores y frutos dan.
Y si a todo esto se le agrega que esos viajes están
especialmente diseñados para el trabajo de desarrollo
personal y del grupo, entonces la acción de Vivir
en Salud se practica en su máxima expresión.
Y también si esos viajes se realizan a lugares
especialmente dotados de energías reveladoras,
todo nuestro ser y hasta nuestro cuerpo lo percibe nítidamente.
Se provocan todo tipo de reacciones que nos ayudan a
resolver límites que nos aprietan o sensaciones
que nos molestan, resultando en suma una de las experiencias
más ricas en Calidad de Vida.
Es que aquellas vivencias no solo serán inolvidables,
sino que serán la fuente de nuestras más
preciadas aspiraciones. Es como lograr llegar a la cumbre.
Y sin duda lo es. Es la cumbre de nuestra Vitalidad,
que descubrimos en dimensión infinita a través
de los Viajes.
Fátima Salinas
Clave
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