Si nos enfocamos en nuestra condición de mujer o varón, como también todos los seres creados no se puede evitar perder para crecer e ir evolucionando.
El siguiente texto fue extraído de Jean Monbourquette.
El pimpollo estalla para dar la flor.
La Flor marchita para dar la semilla.
La Semilla se pudre para la germinación.
Movimiento de vida y muerte.
De oscuridad y Luz
La muerte no tiene especialmente sentido sino hay un impulso de vida. Todos en sus distintos matices de expresión, vivenciamos pequeñas o grandes perdidas.
Las pérdidas pequeñas tal vez no se tienen en cuenta y pasan por nuestra vida muy desapercibidas, estas son, Una compra frustrada, La muerte de una planta que cuidaba tanto, mi mascota que se me escapo y nunca regreso, Una cita que no se pudo llevar a cabo, la separación momentánea de un ser querido.
Las pérdidas inesperadas son algo sorpresivo como, Un robo, pérdida de dinero, Un meta no realizada, La partida de una persona querida, El despido de un empleo.
Las pérdidas inevitables y que comienzan desde temprana edad como, La desprotección que experimenta el niño cuando nace, La ilusión del niño, Los sueños que tienen los adolescentes, Cambios de colegio y de grados, El cambio de empleo, La pérdida de dientes, pérdida de los cabellos, la pérdida de la vista, La pérdida de la Juventud, La pérdida de un hijo, La vejez con sus limitaciones.
Las Grandes Pérdidas no tienen retorno como, la ruptura de una gran amistad, El fin de la relación de una pareja, la muerte de un ser querido.así hay muchas otras.
Las pérdidas nos llevan a crecer a través de la superación, pero no mediante la actitud de "zafar". Debemos primeramente identificar cuál es la magnitud de lo que estoy perdiendo y luego tratar de sanar esa pérdida. Lo importante es superarla. Entonces este impulso me lleva a tratar de tener una visión más amplia para enfocar y alinear mi proyecto de avance en la vida. Cuando me encuentro en la postura de "zafar", sólo logro aliviar el problema en forma momentánea, pero no permanente.
Durante las pérdidas se van dando distintas etapas:
El Choque de negación, (¡No lo puedo creer! ¡NO lo tengo asumido!).
La Culpabilidad, donde nos preguntamos¡ Podría haber hecho tal cosas.! ¡Si me hubiera dado cuenta.!.
El Enojo, es válido y muy provechoso para poder exteriorizar mi dolor por esa pérdida.
La Pena, es un sentimiento de angustia que debo expresar y permitirme llegar a sentir el vacío que esta pérdida me esta ocasionando. Lo peor que podemos hacer es querer estar en control de la situación.
La Resignación, es cicatrizar todos estos pasos anteriores sin que en ninguno de ellos quede infección. Es la recuperación de las propias energías, es volver a amar y es darme una nueva oportunidad.
Es muy importante que dejemos fluir nuestros sentimientos. La primera preocupación tiene que ser permitirnos expresarlos, sean estos de la calidad o el grado que fueran. Es decir, no hay que preocuparse si la angustia produce llanto o si la bronca produce enojo. Una vez expresado el sentimiento entonces sí estaré en las condiciones físicas y emocionales de volver a centrarme para elegir el enfoque más provechoso para mis circunstancias actuales de mi vida. Entonces habremos empezado el camino de nuestra curación en este duelo. Es muy seguro que si la asimilación del proceso se vive, nos llevará a aguas más calmas que significarán llegan a obtener nuestra Paz Interior.
Es necesario que comiences a vivir para vos, ocúpate, dístraete, prepárate para tomar las riendas de tu nuevo camino, porque ya no serás más el mismo después de haber transitado por una pérdida sea de cualquier índole o magnitud.
Una vez que has llegado a cumplir estos pasos en este duelo, es hora de comenzar a actuar y declarar:
Debo estar con los vivos y triunfadores.
No quiero estar más solo, es hora de compartir.
Tú eres más que una herida emocional y puedes superarla.
Rodéate seres vivos y alegres.
Destierra tus viejas creencias, lee libros que te inspiren vivir.
Y como conclusión me gustaría transcribir lo que dijo Jean Monbourquette en una de sus obras.
"Yo quiero felicitarme.
Por haberme observado.
Por el descubrir mi fuerza interna.
Por el nacimiento de una nueva sensibilidad.
Por la fortaleza del amor.
Por haber transitado los caminos de un nuevo horizonte."
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