Así lo expresa el santo de Asís: «El
paraíso está en el corazón; el
infierno está también en el corazón.
Cuando el corazón está vacío de
DIOS, el hombre atraviesa la creación como mudo,
sordo, ciego y muerto; inclusive la palabra de Dios
está vacía de Dios. Cuando el corazón
del hombre se llena de Dios, el mundo entero se puebla
de Dios. Levantas la primera piedra y aparece Dios.
Alzas la mirada hacia las estrellas y te encuentras
con Dios. El Señor sonríe en las flores,
murmura en la brisa, pregunta en el viento, responde
en la tempestad, canta en los ríos..., todas
las criaturas hablan de Dios cuando el corazón
está lleno de Dios»- (S Francisco de Asís,
versión de I. Larrañaga).
«Estar buscando milagros en todas partes -decía
el psicólogo Abraham Masalow- es para mí
un indicio seguro de que se ignora que todo es milagroso».
Solamente cuando los ojos se detienen para contemplar
silenciosa y detenidamente, el corazón tiene
tiempo para llegar a la profundidad de las cosas...
Los que ven solamente lo que ven los ojos, son como
ciegos, porque únicamente el espíritu
del hombre ve la realidad que se esconde debajo de las
apariencias... El espíritu del hombre se alimenta
de lo invisible a los ojos. (R. J. Trossero).
El gozo de la vida viene, pues, de la capacidad de
verlo todo con ojos nuevos. Saber mirar es saber vivir.
(C. Vallés). Cada mirada que echamos por la ventana
pone la semilla de la vida en la creación. Detrás
de cada molécula de existencia deben estar la
consciencia y la inteligencia; de lo contrario, el universo
todo sería un torbellino aleatorio de gases inertes
y estrellas muertas, un vacío penando por recibir
la semilla del nacimiento. Sin la inteligencia no hay
vida, solamente actividad. Por esa razón, Merlín
tomaba tan en serio su tarea de observar los robles,
los ciervos y las estrellas. Miremos, pues, con ínocencia
y seremos dadores de vida. (D. Chopra).
Una persona 'es' lo que puede ver de la vida. Cuanto
más alto se encuentra su nivel de visión,
tanto mayores son, sus potencialidades. Algunas personas
ven placeres, otras dinero, bellezas, honores, amistad,
otras ven a Dios. Cada una de esas personas está
condicionada por lo que ve, y una visión amplia
configura un hombre cabal (J. Kennedy).
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