"La Vida es una prueba. Sólo es una prueba.
Si esto fuera la vida real, te habrían instruido
a dónde ir y qué hacer". Esta frase
me recuerda que no debo tomar mi vida tan en serio.
Cuando observas la vida y sus múltiples desafíos
como una prueba, o serie de pruebas, empiezas a ver
cada problema que enfrentas como una oportunidad de
crecer, una oportunidad de esquivar los golpes.
Si te sientes bombardeado con problemas, responsabilidades,
incluso con obstáculos insuperables, pero lo
ves todo como una prueba, siempre tendrás oportunidad
de tener éxito, en el sentido de que te levantarás
por encima de eso que te está retando.
En cambio, si ves cada problema nuevo como una horrible
batalla que debes ganar con el fin de sobrevivir, probablemente
encontrarás un camino espinoso. El único
momento en que serás feliz posiblemente es cuando
todo está trabajando a la perfección.
Y todos sabemos que tan seguido pasa eso... Haz el experimento,
ve si puedes aplicar esta idea a algo con que estás
forzado a lidiar: Tal vez tienes un adolescente problemático,
un jefe muy exigente, etc. Ve si puedes redefinir la
cuestión que debes enfrentar y cambiarla de ser
un "problema" a ser una "prueba".
En lugar de luchar contra el asunto en cuestión,
mira si hay algo que puedas aprender de eso. Pregúntate:¿Porqué
tengo este asunto en mi vida? ¿Cuál es
su significado y que implicaciones traerá? ¿Podría
ver este asunto desde otra perspectiva? ¿Podría
verlo como una prueba de algún tipo?
Si intentas esta estrategia, te sorprenderás
con el cambio en tus propias respuestas. Por ejemplo,
yo acostumbraba a luchar en demasía con mi percepción
de no tener tiempo suficiente. Siempre me apuraba tratando
de terminar las cosas. Culpaba mi horario de trabajo,
mi familia, mis circunstancias, y todo lo que me hiciera
pensar en lo grave de mi situación. Después
caí en la cuenta de que si quería ser
feliz, mi meta no tenía que ser necesariamente
organizar mi vida de una forma perfecta en donde tuviera
más tiempo, sino que debería ver si podía
llegar al punto donde me sintiera que estaba bien aunque
no hubiera terminado las cosas que "sentía"
debía terminar. En otras palabras, mi real desafío
era ver mi lucha como una prueba. El ver está
cuestión como prueba a fin de cuentas, me ayudó
a poder manejar una de mis más grandes frustraciones
personales. Aún lucho de vez en cuando con mi
percepción de falta de tiempo, pero menos de
lo que hacía antes... Se me ha hecho mucho más
fácil el aceptar las cosas como son.
Dr. Richard Carlson
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