La felicidad
Georges Duhamel, escritor francés, preguntó
a un amigo que se quejaba de cuán difícil
resultaba ser feliz:
- Dime, ¿recuerdas haberlo sido alguna vez en
tu vida...?
El amigo respondió que al menos se podía
recordar dichoso una docena de veces. Y el novelista
le aconsejó:
- No te quejes, entonces, porque también puedes
ser feliz recordándolo.
La vida
Aristipo de Cirene, discípulo de Sócrates,
cuya filosofía basaba el sumo bien en el placer
y el dominio de las pasiones, se dirigía a Corinto
cuando una tormenta puso en peligro la nave. Como el
filósofo manifestara su miedo a naufragar, un
compañero de viaje le dijo:
- ¿Cómo tú, hombre de talento,
tiemblas ante el riesgo de perder la vida, mientras
que yo, que soy ignorante, no tengo miedo?
El filósofo respondió:
- La explicación está en lo que tú
mismo has reconocido, tenemos vidas muy distintas que
salvar; a mí no me importaría tampoco
perderla si fuera como la tuya.
La conciencia
Preguntaron a Jenócrates de Calcedonia, discípulo
de Platón, qué convenía enseñar
a un alumno primero, y respondió:
-"Lo más importante es que aprenda a hacer
por su voluntad lo que otros sólo hacen obligados
por las leyes, pues el hombre justo, el sabio y el prudente,
debe tener como norma de conducta el dictado de su conciencia".
Demasiadas espinas
El 12 de marzo de 1977, el ciudadano danés Jens
Kjaer fue dado de alta definitivamente en el hospital
de la ciudad de Hoven, tras haberle sido extraídas
de la piel un total de 32,131 espinas durante 6 años,
en lo que hizo 248 visitas al hospital. Jens había
tenido la mala fortuna de tropezar y caer sobre una
pila de agracejos cortados de su jardín, siendo
trasladado inconsciente al hospital
Familia numerosa
Un desconocido solicitó ser recibido por el escritor
Bernard Shaw. No lo consiguió. El desconocido
insistió numerosas veces y, al fin, Shaw consintió
en recibirle. Lo hizo de pie, como anuncio de la brevedad
de la entrevista. El otro sólo le pidió
dinero y como razón de pedírselo le dijo:
- Somos de la misma familia y es justo que nos ayudemos
los unos a los otros.
- ¿De la misma familia? - Sí; los dos
descendemos de Adán y Eva.
Shaw le dio un mísero chelín y le dijo:
- Ahí va esto. Y si los demás miembros
de la "familia" le dan lo mismo, será
usted infinitamente más rico que yo.
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