Un hombre castigó a su hijita de 3 años
por haber desperdiciado un rollo de papel de envoltura
dorado. El dinero era escaso en esos días por
lo que explotó en furia cuando vio a la niña
tratando de envolver una cajota en aquel caro papel
para ponerla debajo del árbol de Navidad.
Sin embargo, al día siguiente, la niña
le llevó aquel mismo regalo a su padre y le dijo:
"Esto es para ti, Papito". El hombre se sintió
avergonzado de su anterior reacción de furia
pero volvió a explotar cuando al abrir la caja
vio que estaba vacía. Entonces le gritó
diciéndole: "¡Qué!... ¿no
sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que
debe haber algo adentro?"...
La pequeñita volteó hacia él su
carita llena de lágrimas y dijo suavemente: «No,
papito, no está vacía. Yo soplé
besos dentro de la caja... todos son para ti».
El Padre se sintió morir; abrazo con fuerza
a su niña y le suplicó que lo perdonara.
Y se cuenta que aquel hombre guardó la caja dorada,
cerca de su cama, por muchísimos años
y siempre que se sentía deprimido, la abría
y tomaba de ella un beso imaginario recordando todo
el amor que su hija había puesto allí.
Y tú, ¿acaso no tienes también
una caja dorada donde Dios, o tu esposa, o tus hijos,
o tus padres, o tus amigos... han puesto mucho más
que regalos materiales?... ¿Qué has hecho
con ella?....
Clave
de Vida de Fátima Salinas :: México 750 - Dpto. 29 (C1097AAP) Pasaje Santa
Marina, San Telmo, Buenos Aires, Argentina ::
Tel:
4300-7574 / 3734 ó 15-64-55-00-55 :: e-mail: info@clavedevida.com.ar